martes, 20 de mayo de 2014

Proyecto de aula Antropología Cultural

por: Cristian García Stephania Florez y Camila Gomez

Perfiles

Edwin Sánchez

Saliendo del metro plus me dirijo hacia el bar de bantú dónde quedé en encontrarme con Edwin, entro y espero mientras llega, veo como entra al bar vestido con unos jeans rotos, un gorro  y un buzo negro, me ve, sonríe y se acerca, me saluda, pide dos cervezas y empezamos a conversar. Edwin es un joven de 18 años nacido en Medellín, Me cuenta que vive en laureles y esto me intriga, le pregunto qué por qué si vive tan lejos viene a bantú – A es que  acá están todos los parceros y el metro plus me deja cerca de mi casa- afirma Edwin.

Edwin lleva viniendo a bantú desde los 16 años, conoció bantú por amigos del colegio y por su hermano charles que no vive con él y vive cerca de bantú, el hermano también acostumbra a venir a este lugar por su cercanía.
Edwin viene todos los viernes – A no ser que no haya plata o que inviten a otro parche- me cuenta, pero lo normal es que viene los viernes. Él dice que es como una rutina, llega va hasta el fondo del callejón donde parquean los carros allá se encuentra con sus amigos y empiezan a “conspirar” para el trago (estas son sus palabras), me cuenta que en bantú es una combinación de gente, que hay punkeros, metaleros hardcoretos por supuesto y hasta indigente me dice el, se ven extranjeros que vienen a conocer pero se van enseguida – o vienen extranjeros todos hippies que les gusta el lugar porque se pueden drogar donde quieran- afirma.

Le pido que me cuente alguna historia de este lugar que la recuerde que se le haya quedado grabada en su memoria se queda callado un rato como pensando y continua, -pues una historia así como que recuerde no, pero siempre que uno viene a bantú tiene que haber alguna pelea, sea de punkeros contra metaleros o de quien sea pero siempre hay peleas, algunas veces ha venido la policía incluso- Me cuenta.

Lo que le gusta a Edwin de bantú es que es un lugar libre donde puede hacer lo que quiera sin que se lo prohíban o este alguien encima reprochándole lo que hace, también que acá siempre encuentra a sus amigos y que hay mujeres muy bonitas según su gusto, lo que le disgusta es  el olor de lugar – esto es un meadero de gamines o al menos así huele- añade, es muy sucio y algunas personas que vienen no son de su agrado porque están en desacuerdo con muchas cosas sea en gustos musicales, ideologías, personalidades etc.

Aunque le gusta la libertad del lugar cree que se debería controlar un poco más porque hay personas que no se controlan sea por las drogas o el licor y esto causa todos los problemas del lugar.

Edwin jamás ha tenido problemas con la ley pero siempre cuando esta la policía los requisan seguramente por la vestimenta que llevan por los expansores y los piercings y tatuajes.

Estudia ingeniería de sistemas en el Sena y dice que aunque viene a estos sitios y la mayoría de sus amigos no estudian, él quiere  salir a delante y graduarse y si se puede entrar en una universidad y hacer la carrera.


Sergio Andrés Buitrago

 

Sergio es un joven de 22 años nacido en Bogotá, vino a Medellín cuando tenía 17 años  y desde entonces va a bantú, hace unos 5 años que frecuenta este lugar. Sergio acabó el bachillerato acá y en el momento se dedica a trabajar con su papá, no tiene pensado hacer una carrera universitaria.

Cuando llegó a Medellín quería encontrar un lugar relajado donde pudiera tomar cerveza conversar con gente y distraerse, también un lugar donde la gente compartiera sus gustos musicales. Un vecino que era metalero le recomendó bantú, fueron y a Sergio le quedo gustando el lugar y desde entonces lo frecuenta, dice que la gente del lugar es muy diversa, pero que “cada uno en lo suyo”, a nadie le importa lo que haga el otro con tal de que no interfiera en lo de cada uno, Sergio se hace con los hardcoretos pero me cuenta que como lleva tanto tiempo viniendo a bantú ha tenido la oportunidad de relacionarse con más personas y tiene amigos de toda clase, no le gusta quedarse tanto en el callejón prefiere los distintos bares que hay en bantú porque le gusta la música que pone y los amigos también se mantienen en los bares bebiendo.

Sergio también me cuenta que todos los viernes va bantú pero temprano por ahí desde las cinco de la tarde hasta las 8 de la noche y de ahí parte hacia la villa de aburrá que queda en belén, y los sábados va a bantú desde las nueve de la noche y ya si hasta el amanecer del domingo, todos sus fines de semana son así a no ser que se presente algún problema.

Le gusta de bantú porque puede escuchar buena música y beber mucho con sus amigos, cree que es de los mejores “parches” que puede encontrar en Medellín porque no hay demasiado de donde escoger de acuerdo a sus gustos y a su capacidad económica, lo único que le cambiaría a bantú seria su localización para que le quedara más cerca, aunque sabe que es imposible, lo dice como un chiste.

La mayor problemática del lugar, dice, es la seguridad ya que donde se encuentra situado no es un lugar muy seguro en la ciudad, y existe en cualquier momento la probabilidad de algún asalto y que por los alrededores de bantú no se ve mucho la policía.

Nunca ha tenido problemas con la policía de que se lo hayan llevado a la cárcel o algo parecido pero si ha tenido enfrentamientos verbales con ellos porque lo toman a él y a sus amigos de ladrones, cuando hay gente afuera que es la que está atracando y haciendo daño, a él ya lo han atracado 2 veces yendo a su casa.

“Nunca, en ningún lugar así hacen falta las peleas, eso hace que la noche sea más emocionante, claro si no lo cascan a uno” dice Sergio, en un lugar en donde el licor y las drogas son protagonistas siempre habrá gente que no sea capaz de controlarlas y se alborote y así se causan las peleas del lugar.



Daniel Martínez 

Daniel es un joven de 19 años, es de Medellín, y vive en Belén, estudia diseño gráfico en la Universidad Pontificia Bolivariana.

El acostumbra a ir a bantú desde hace dos años, conoció el lugar por un primo que lo llevo, pero no le gustó mucho al principio, luego al tiempo unos amigos del colegio en donde estudiaba lo llevaron otra vez y ya desde ese momento siempre acostumbra a ir a ese lugar.

Me asegura que no es que le guste mucho el lugar como tal ya que está muy descuidado, pasas por el callejón y siempre vez gente tirada en el suelo drogándose, bebiendo cosas extrañas y que huele asqueroso, pero él va porque allá se hacen sus amigos aclarando que no en ese sitio, le gusta hacerse al final del callejón donde está la gente más “normal” dice él.

Sólo le gusta hacerse con gente parecida a él porque les tiene más confianza, dice que bantú es un lugar muy inseguro y no confía en los punkeros porque siempre son los que arman los problemas en la zona, los que atracan y solo quieren causar conflicto en el lugar, el prefiere estar lejos de las peleas y relajarse a tomar y fumar uno que otro cigarrillo.

Le gustan los bares de la zona, dice que es de un buen precio la bebida que venden y el ambiente en el lugar es bueno. Dice que no ve muchos extranjeros en esta zona ya que ellos suelen ir a lugares como el poblado y le parece entendible porque si se mete por esos lugares seguramente los atracan o les hacen daño.

Una anécdota que me contó fue un día que estaba con sus amigos tomando y llegaron unos punkeros a pedirles trago y ellos le dieron un poco, luego querían más y ya los amigos les habían dicho que ya era suficiente y empezaron a poner problema porque estaban muy ebrios y querían pelear con ellos y un amigo los iba a enfrentar pero los demás no dejaron, y se fueron para evitar peleas. Cree que en el lugar debe mejorar la seguridad debería haber más policía. Nunca ha tenido problemas con la policía, sólo las requisas habituales que suelen haber afuera de bantú.

Le gustaría que hubiera más bares en bantú, que sería mejor un bar de cada género para evitar problemas, deja en claro que no desea relacionarse con los demás grupos.


Escrito reflexivo

Una tribu son “personas comprometidas con una cultura ajena, que forman por preferencias conjuntos separados de relaciones sociales” (Hannerz citado por de la Torre página 83), con esta definición de tribus y basándonos en los entrevistados encontramos que se tiene de la cultura hardcore una percepción negativa de ellos. Si bien tienen un comportamiento agresivo, ellos son realmente pacíficos, nunca se meten en los asuntos de otros, prefieren estar tranquilos con sus amigos, solo se “despierta” esta agresividad cuando se meten con ellos como es el caso de la historia de Daniel Martínez.

Para ellos sus “pintas” y lo que consumen (licor y cigarrillo) los definen como tribus, lo más característico de ellos son los expansores y los piercings, siendo más frecuente los piercing en la nariz y los expansores en las orejas, “estos bienes materiales… tienen otro importante uso: sirven para establecer y mantener relaciones sociales” (Douglas e Isherwood páginas 74 y 75), ya que ellos se relacionan más con la gente que posee estos bienes, que con la gente que no los usa, y esto para ellos se convierte en una necesidad.

Lo hardcore (y otras tribus) se situaron en bantú, haciendo que este lugar haya cambiado de ser un lugar para todo el público, a ser un lugar donde estas tribus se reúnen, cualquier persona puede ir, pero no sentirá la misma conexión con este lugar, como si lo fuera gente que pertenece a estas tribus. Según Jesús Martín Barbero las tribus se convierten en tribus cuando deciden apropiarse de un lugar para convertirlo en “Nuestro lugar” (parafraseando a Barbero citado por de la Torre página 83), es decir además de poseer ideologías y percepciones del mundo, una tribu también debe tener su propio lugar, por lo tanto si se puede considerar a los hardcores como una tribu.

Analizando las repuestas de nuestros entrevistados nos damos cuenta, que ellos llegaron este lugar en particular por medio de recomendaciones e interacciones con sus “parceros”, esto nos dice que ellos manejan una comunicación interpersonal, fortaleciendo esta tribu y difundiendo este lugar a otros jóvenes que estén interesados en pertenecer, compartir, y relacionarse con otros que posean sus mismas ideologías y características culturales.

En conclusión, hemos aprendido que los hardcores, es una tribu que se ha fortalecido, gracias a sus integrantes que han conservado su identidad a pesar de estar fuertemente expuestos a otras tribus, ya que ellos aceptan su propio concepto de cómo se ven y el concepto como los ven los demás para reafirmar su identidad (parafraseando a de la Torre página 77). Complementando lo anterior, podemos notar que los hardcores son personas pacificas que solo buscan un lugar donde relacionarse y pasarla bien con sus “parceros”, un lugar donde se puedan sentir ellos mismo y encontraron todo esto en Bantú.

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